
La reacciòn ante un diagnòstico de cancer es un shock que divide la vida en un antes y un despuès. La mente se detiene ante la pregunta, Que hacer? Comienza entonces el tránsito en la escalera de la negación, el rechazo, la ira y la resignación. Lo que en el fondo se busca es una manera de actuar consecuente con uno mismo.
Se explica el tratamiento y el pronóstico, dos palabras que acompañarán el resto de una existencia. A pesar de que 2 de cada 3 se curan, hay casos de personas que han optado por el no tratamiento, en base a convicciones propias. Tratamientos para los cuales no hay garantias. Los pronosticos a veces se basan en estadisticas y probabilidades. No hay seguridad.
En realidad, mas que un diagnóstico, se trata de una sentencia, parecida a esa de los sistemas de Justicia, impuesta por equivocación, o por cosas del destino. Si se puede decir algo, y responder en nuestra defensa solo se puede hacer desde la Fe. Y pensar que es una llamada temprana para retornar a la casa del Padre.